Episodio XXXXVI

Agua potable. Algo que sin duda nadie se podía permitir el lujo de olvidar. Roberto no dudó ni un momento y giró sobre sus pasos para volver atrás. Si no recordaba mal, las bebidas quedaban a la derecha de su posición. Justo el lado que no había inspeccionado en su anterior acometida. El agua no podía estar muy alejada de él. Cruzó las cajas de nuevo a paso ligero intentando aclimatar su vista de nuevo a la falta de luz. Parecía mentira, pero segundos después de recordar el agua Roberto empezó a notar una sed irrefrenable. Una sed derivada del esfuerzo de una larga y dura mañana invernal.

En el frontal de uno de los pasillos que quedaban a su derecha, Roberto identificó diversas botellas de cristal muy oscuras, que debían de ser de vino de mesa de escasa calidad. Estaba cerca, aquel pasillo debía de ser la sección de bebidas alcohólicas. Miró entrecerrando los ojos, como para forzar su vista al máximo, al siguiente frontal y creyó identificar grandes garrafas de agua. Aquello facilitaba su trabajo, le habían puesto el agua totalmente a tiro y sin ofrecer resistencia, en la cabecera de uno de los pasillos.

Roberto se acercó rápidamente, maldiciendo debido a que su vista parecía no querer acostumbrarse a la escasez de luz. Al llegar delante de las garrafas de plástico que se apilaban sobre un palet que Roberto no veía, el reluciente tono blanquinoso de lo que parecía ser una hoja de papel llamó la atención de Roberto. El papel parecía colgar de una balda metálica que se encontraba sobre las garrafas, a una altura de algo más de un metro y medio. En el centro había algo escrito, unas palabras escritas a mano, algo que Roberto era incapaz de leer bajo aquellas adversas circunstancias. Una cosa estaba clara, aquello no era el cartelón de precios del supermercado. Era una nota, una misiva, que alguien había dejado allí, encima del agua potable.
La arrancó de allí y la dobló como pudo, introduciéndola luego en el bolsillo trasero de su pantalón. Luego, a plena luz del día, tendría tiempo de leerla. Agarró con avidez una de las garrafas de plásticos y giró su tapón de rosca, la alzó con fuerza y se la acercó a los labios sin poder evitar que parte de su contenido se vertiera por todo su pecho, empezando desde el cuello hacia abajo y empapándole la camiseta.

Se hizo con dos nuevas garrafas, que debían de ser de cinco litros cada una, y Roberto se marchó de allí pitando, tambaleándose con una garrafa de agua en cada brazo pensando en aquella nota y su contenido. Sus miedos y sus fantasmas, así como los pensamientos sobre muertos vivientes y demás desgracias, se esfumaron de forma prácticamente mágica al introducir la nota en el bolsillo del pantalón. En su cabeza sólo había espacio para la idea de que él no era el único superviviente. Había alguien más e iba unos cuantos pasos por delante de él. Roberto lo imaginaba como una persona competente, con grandes habilidades para desenvolverse en un mundo de estas características. Quizá no fuera un solo superviviente, quizá fueran todo un grupo y entre ellos habrían reconvertido algún terreno en un recinto asegurado contra aquellos muertos tan persistentes.

Entre ensoñaciones, Roberto caminaba en dirección a la salida con los ojos entrecerrados y las dos manos ocupadas con diez litros de agua, reviviendo el antiguo “cuento de la lechera”, sin saber siquiera lo que ponía en aquella nota.

Finalmente la luz del sol volvió a bañar la cara de Roberto una vez superó el bloqueo de su coche. Guardó su pequeño botín en el maletero del coche y se metió la mano en el bolsillo trasero de su sucio pantalón tejano con ansia, buscando el arrugado y mal doblado papel que allí había guardado. Roberto lo saco y lo desplegó para contemplar las letras que allí había escritas. El mensaje estaba escrito a mano en medio de la hoja y era más bien escueto, esquemático. El autor de la misiva no había malgastado su tiempo en detalles y había ido directamente al grano. Allí, en medio del reluciente folio de papel y con letra claramente masculina, había escrito en tinta de rotulador negra el siguiente mensaje:

Av. del Pino Viejo, 19

Roberto alzó la vista y miró al cielo azulado. Algunas nubes de tormenta se vislumbraban en dirección noreste. Conocía el pino viejo, era un árbol emblemático en su localidad y que de pequeño había visitado en varias ocasiones. Ese pino, retorcido y viejo, coronaba una loma desde la cual se tenía una vista privilegiada de toda la población y sus alrededores y destacaba sobremanera por su altura en comparación con los matorrales que lo rodeaban y por su extravagante y retorcida figura. Sin embargo, no conocía ninguna avenida que llevara su nombre.

Roberto no se preocupó y bajó la mirada de aquellas nubes. La encontraría, tenía la intuición de que lo haría. Se dirigió a la puerta del conductor y miró en derredor hacía la carretera por la que había llegado hasta allí. Roberto vio la silueta de varios seres arrastrar los pies en pos suyo. Cuatro en total, quizá más. No importaba, llegaban tarde a la fiesta. Roberto se sentó en su vehículo y encendió el motor mientras aquellas cosas seguían su andadura. Puso la marcha atrás y salió de allí con bastante calma. Estaba nervioso, pero no por la presencia de sus perseguidores. Lo encontraría. No tenía duda alguna.

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8 comentarios en "Episodio XXXXVI"

  1. Unx
    01/06/2010 at 17:21 Permalink

    Lo prometido es (era en este caso) deuda. Aquí tenéis 10 episodios más que cierran el segundo episodio. Disfrutarlos con mesura y disculpad la tardanza!

    PD: Por si interesa, nos habíamos quedado en el episodio 36.

  2. z33k
    01/06/2010 at 20:42 Permalink

    Excelente!!! ya pensaba que la historia no seguia más, se agradece…

    jajaja, pensé que la nota que tomo el protagonista decia algo como “El agua es la envenenada que convierte la gente en zombies”

    Saludos

  3. mageles
    03/06/2010 at 11:26 Permalink

    Me alegra que hayas vuelto a escribir. Ahora a esperar la tercera parte!

    Muchas gracias por la historia, me está gustando mucho aunque todavía no había comentado nada.

  4. Unx
    03/06/2010 at 16:52 Permalink

    Otro lector! se agradece el posteo! Ya me he puesto con lo nuevo. Ire acutalizando en breve.

  5. Maravitupenda
    08/06/2010 at 8:57 Permalink

    Yo también pensé lo mismo que z33k xD
    Gracias por continuar, ya tenia mono de Roberto.

  6. el_ilegal
    15/06/2010 at 10:49 Permalink

    hola:

    Este es el primer post que os pongo. Me he leído la historia en 24 horas y estoy ávido de ver como continua. Es una historia muy entretenida. Espero que continúe siendo tan buena y al final la veamos publicada en papel.

    un saludo y ¡a esperar!

  7. DAV
    15/06/2010 at 16:20 Permalink

    hey!! con los examenes no me metia desde hace algun tiempo y menuda alegria!!!
    ya me he puesto al dia con las peripecias de Roberto!
    Esto se pone interesante!!

  8. Zombiman
    15/07/2010 at 14:01 Permalink

    Esta muy interesante……. te vamos a crear un club de fans.

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