Episodio V

Roberto se pasó las siguientes dos horas aguardando sobre las tejas del porche, listo para clavar una de sus flechas en alguno de aquellos zombis. No obstante, por lo visto, aquellos nuevos peatones tan destartalados y torpes no tenían demasiadas ganas de abrazar las llamas, tal y como habían hecho ya los dos cuerpos que yacían calcinados en la acera de enfrente.

Tras el certero tiro que había realizado, clavando la flecha en la nalga del no-muerto que mordisqueaba los tobillos del cuerpo tirado en el suelo, Roberto aguardó a que los demás zombis se pusieran a tiro. El cuerpo había ardido tirado sobre el otro hasta que las llamas se apagaron y del cuerpo no surgía más que una semitransparente columna de humo. Pero Roberto permaneció atento a los otros muertos, los que aun caminaban, que deambulaban con su típico andar descoordinado, pero a una distancia demasiado extensa para que Roberto realizara un tiro seguro. En la Avenida del Pino Viejo no había demasiados coches aparcados en la calle, allí todo el mundo tenía aparcamiento propio, lo que le ayudaba a que pudiera controlar mejor la calle. Sin embargo, los no-muertos permanecían a más de cincuenta metros a su derecha, justo por la calle por donde habían subido también los tres siguientes, que a priori le pasaron desapercibidos. Era una distancia dos veces mayor de lo que estaba acostumbrado a disparar su arco.

Los no-muertos se habían asociado en una especie de grupúsculo. Sin rumbo, sin objetivos, o eso parecía. Pero no se acercaban, y eso le cabreaba. En un primer momento Roberto entró de nuevo en la casa para coger algo de agua y un paquete de tabaco, ya que tenía la impresión de que se iba a tirar un buen rato allí. Había conseguido un buen arsenal de cigarrillos al haber destrozado a hachazos una máquina de tabaco de un bar que había ofrecido bastante poca resistencia a la hora del saqueo, semanas atrás cuando aun salía de la casa en busca de provisiones. El negocio olía a alimentos en descomposición y a polvo, pero Roberto había podido aguantar el hedor el suficiente tiempo como para destrozar a golpes la máquina y apropiarse de un par de botellas de whisky. Aun le quedaba algo en una de las dos botellas.

Al volver se volvió a acomodar sobre las tejas y, alejando la botella de combustible lo suficiente, se encendió uno de los pitillos. Tras fumarse el primero, se armó de más paciencia y esperó a ver si decidían aproximarse. Tras fumarse el segundo, empezó a contemplar la opción de probar a disparar alguna flecha, aunque acabó por desestimar la idea, pues sabía de buena tinta que aquello sería desperdiciar aquellas saetas. Tras fumarse el tercero, la tarde había empezado a convertirse en noche y a Roberto empezó a no parecerle tan mala idea. Sabía que quedaban minutos para la noche cerrada y estaba realmente frustrado pues no había podido con aquellos muertos tan cobardes.

Lanzó dos y dos flechas: Dos de las que no tenía preparadas para prenderles fuego, sino de las usadas y más melladas y otras dos de las impregnadas con “Napalm Roberto&Co”. Y para su sorpresa, ninguna de ellas acertó su blanco. La primera se quedó tan corta que Roberto tuvo que disparar otra, sólo para demostrarse que no era tan mariquita como para no llegar hasta ellos. La siguiente, lanzada con más fuerza y con más arco, llegó a la distancia pero ni de lejos llegó a pasar cerca de uno de los no-muertos, pues acabó dentro del jardín de otra casa. Era más difícil disparar con parábola y Roberto no había practicado jamás ese tipo de lanzamiento. No obstante, sintió la necesidad de disparar otra vez, pensando que esta vez podía ser. Convencido de que lo conseguiría.

Su objetivo fue un zombi que permanecía inmóvil. Los otros cinco en ese momento se movían, lento, pero se movían. No se fijó si era un hombre o una mujer, un joven o un anciano. Era oscuro y el gris del día lo bañaba todo, dificultando la distinción de cualquier detalle. Desde allí el no-muerto no era más que un muñequito pequeño oscurecido por la penumbra del día que acaba. “¿Qué importa quién o qué sea? Lo único que importa es que acabe igual que sus otros compañeros chamuscados”, pensó.

Roberto encendió la flecha, la colocó en su posición y por un momento no consiguió ver más allá de la llama. Por suerte, segundos después la vista se adaptó y pudo distinguir la figura estática al fondo. Tensó la cuerda con tanta fuerza que los brazos le empezaron a temblar, dirigió la punta a su objetivo y alzó el arco intuyendo la parábola que haría la flecha. Sin más dilación, temiendo que la vara de la flecha se quemara y quedara inutilizada, soltó la cuerda y la flecha voló dejando un bonito trazo anaranjado en el cielo apagado. Por supuesto, su disparó erró el blanco, pero cayó tan cerca que Roberto no pudo evitar la tentación de intentarlo otra vez.

Con el siguiente lanzamiento, Roberto no corrió mejor suerte y perdió otra flecha. Entre bufidos y lamentos, maldijo para sus adentros. Notaba arderle la sangre. Se puso en pie sobre las tejas, estaba ido por la ira, llevaba un buen rato agachado y tenía las piernas entumecidas. Quiso moverse para abandonar el inclinado y traicionero terreno sobre el que llevaba horas ahora que ya había anochecido y perdido cuatro flechas inútilmente. Pero las piernas le fallaron. Llevaba demasiado tiempo en aquella incomoda posición y se le habían dormido sin él darse cuenta. Las tejas le golpearon el hombro derecho (“¡otra vez el hombro!”) y rodó por ellas hasta que éstas se acabaron y Roberto desapareció intentando desesperadamente aferrarse a algo, con más expresión de sobresalto que de miedo.

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6 comentarios en "Episodio V"

  1. Pep
    25/10/2010 at 19:39 Permalink

    Que caña!!!
    Esta mañana he visto la filtración de The Walking Dead. Y ahora por la tarde zombis.net.

    Esta noche espero soñar con los prodridos, jejeje.

  2. Unx
    26/10/2010 at 10:34 Permalink

    Me alegro de que gusten las aventuras de Roberto.

    Saludos!

  3. Dav
    26/10/2010 at 14:44 Permalink

    donde esta esa filtracion!!!!????? la quieroooooooooo que despues de ver el trailer en patatastragio cuento los diassss para que la estrenen!!

  4. Pep
    26/10/2010 at 22:57 Permalink

    Pues Dav, creo que aqui no podré poner el enlace. Pero lo he visto por taringa. Un megavideo (eso si subtitulado). Prueba poniendo en google “The Walking Dead 1×01 (Estreno) - Taringa!” y lo tienes.

  5. chus
    27/10/2010 at 13:40 Permalink

    esto se pone bueno,aunuqe dificil para el pobre roberto,espero impaciente la batalla de la avenida del pino y su resolucion

  6. Dav
    27/10/2010 at 15:44 Permalink

    muchas gracias Pep!

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